Fortín de las Flores, Ver., 8 de julio de 2025 – En medio del dolor por su partida, pero también con profundo respeto por su vocación de servicio, familiares, amigos y miembros de cuerpos de emergencia dieron el último adiós a Alfredo Crespo Flores, joven rescatista de 24 años que falleció tras un trágico accidente en motocicleta.
Más allá del duelo, el funeral se convirtió en una muestra de unidad y gratitud hacia quien, pese a su juventud, supo representar los valores de solidaridad, entrega y compromiso. Alfredo era estudiante, repartidor y, en sus horas libres, voluntario del grupo Rescatistas Primeros Respondientes, al que se unió por convicción y vocación.
El homenaje comenzó con una emotiva caravana de motociclistas que recorrió las calles de Fortín con globos blancos y silencio respetuoso. En un gesto de honor, su féretro fue trasladado por una unidad de Protección Civil Municipal, como símbolo de su entrega desinteresada al bienestar de los demás.
Alfredo, originario de la colonia San José en Córdoba, compaginaba su vida entre el trabajo y los estudios, sin dejar de lado su deseo de ayudar. El joven se había ganado el cariño de sus compañeros y de la comunidad por su actitud generosa y comprometida.
El accidente ocurrió la mañana del sábado 5 de julio, cuando Alfredo circulaba en su motocicleta Yamaha blanca con dirección a la carretera Fortín–Huatusco. Al llegar a la zona de La Trapichera, se impactó con la parte trasera de una tolva estacionada. A pesar del auxilio inmediato de sus propios compañeros de brigada y la atención médica en el Hospital Regional del IMSS, perdió la vida la madrugada del domingo debido a sus graves lesiones.
La Fiscalía Regional y personal ministerial realizaron el levantamiento del cuerpo y tomaron conocimiento del hecho. Posteriormente, sus restos fueron sepultados en el Panteón Municipal de Fortín, donde descansan ya en paz.
El legado de Alfredo Crespo no sólo queda en la memoria de quienes lo conocieron, sino como un llamado a reconocer y apoyar a quienes —como él— dedican su tiempo a servir sin esperar nada a cambio. En un país donde muchas veces el voluntariado pasa desapercibido, su historia recuerda que el compromiso social sí hace la diferencia.
