Represa El Infiernillo ha cumplido su función: Ernesto Torres Navarro

Nogales, Ver., 29 de agosto de 2025. Las acciones de limpieza en la presa retenedora de sólidos “El Infiernillo” que, a principios del año se realiza de manera conjunta entre los ayuntamientos de Nogales, Camerino Z. Mendoza y Huiloapan en conjunto con PEMEX, CAEV y CONAGUA, ha permitido la tranquilidad de las familias asentadas en la ribera del rio Chiquito, ya que esto ha impedido que pueda generarse una barrancada, indicó el presidente municipal, Ernesto Torres Navarro.

“Hasta ahorita, gracias a Dios el reporte es que está tranquilo, a pesar de las lluvias, a pesar de que ha llovido bastante fuerte, los trabajos que realizaron tanto Mendoza como Nogales como Huiloapan con el apoyo de Pemex han dado frutos.

Aunque en otros municipios se han registrado contingencias a causa de derrumbes y aumentos en el caudal de los afluentes; en esta zona, no ha pasado a mayores ya que, los sedimentos que son arrastrados desde la parte alta se van concentrando en la presa retenedora lo que evita que se genere una contingencia.

No obstante que son trabajos que no se ven y que no son reconocidos por la población Torres Navarro resaltó que la administración municipal que encabeza ha cumplido.

“Se monitorea desde base 3000, se monitorea rio Chiquito y recordar que lo importante no es aquí abajo lo importante es la parte alta en donde los trabajos El Infiernillo y tocamos madera para que sigan así hasta que termine el año y ojalá que la siguiente administración continúe también porque ese es un tema muy importante y que hace que los nogalense estemos seguros”.

Es importante mencionar que la denominada “barrancada ” ocurrida el 5 de junio de 2003 es una de las tragedias que marcaron la vida de los habitantes de manera directa e indirecta puesto que hubo familias que perdieron todas sus pertenencias a causa de la inundación que trajo consigo el arrastre de troncos, lodo y piedras.

Hecho que a su vez, provocó la explosión en los ductos de Petróleos Mexicanos y que cambio de forma radical la vida de las familias que resultaron con quemaduras de tercer grado, algunos de ellos niños que fueron atendidos de forma inmediata en el Hospital Regional de Río Blanco y posteriormente traslados al Hospital de Galveston, Texas.