Conocí a Memo allá por inicios de 1988, en su oficina de la regiduría de ecología, en el ex palacio municipal hoy conocido como el Palacio de Hierro. Era el regidor del Partido Mexicano Socialista (PMS), pero había llegado como PSUM, partido que no duró mucho tiempo y que en el proceso de unidad de las izquierdas, había logrado lo que nadie en años antes: reunir en un gran contingente, a todos los cuadros políticos importantes forjados en las luchas sociales, militares, sindicales, estudiantiles, políticas y electorales, de la izquierda de principios de los años ochenta. Todo un gran debate en torno a la unidad, que a Memo le tocó presenciar.
Guillermo García Mendoza, conocido como “Garmen”, fue siempre un activista de tiempo completo para el PCM y para los partidos que a principios de los ochenta buscaron coincidir la demanda de democracia con la aspiración socialista. En su casa, allá por el barrio de San Antonio, cuelga aún un gran retrato de Lenin, en diálogo abierto con obreros armados. Cómo le han querido comprar ese cuadro, pero jamás se ha doblegado. Joven comunista se fue transformando en un adulto que jamás dejó al marxismo como guía. son realmente pocos en Orizaba, los que como Memo, abiertamente se han mostrado fieles al pensamiento socialista y comunista.
Durante más de 5 décadas, Memo ha sido militante y activista de toda movilización social en Orizaba, desde las marchas por los derechos indígenas del Tinam, al que siempre apoyo, hasta la lucha política electoral del PRD y morena, que dicho sea de paso, no le excluyó de tener una visión crítica de los partidos. Su actividad, incluso como cronista de la ciudad desde las izquierdas, es invaluable en el conocimiento social de estás cinco décadas.
Fundador de lo que el definió como el Ágora, los jardines del expalacio municipal donde se reunía con un grupo de vecinos, dio paso a lo que se conoció como Opción Ciudadana, para finales de la década de los noventa. En su haber también hay que reconocerle que ayudo a fundar el taller de literatura, Parménides García Saldaña, al que llegaba a leer sus siempre nunca terminados sonetos.
En 1999 fue detenido por participar en el movimiento en defensa de los árboles del parque Castillo, y durante las horas que estuvo preso, una subida de presión en su ojo le provocó perder la visión del lado izquierdo. No fue la única vez que la represión le alcanzó, pero como siempre, jamás claudicó en sus compromisos sociales.
Fue promotor de la lucha zapatista, apoyo al EZLN, en todas las visitas que sus representantes hicieron a la región de Orizaba, aunque terminó distanciado de los compañeros que en la zona se mantuvieron cercanos a los “zapatos”, como se les decía. Pero estuvo activo en el gran mitin de Marcos en 2001, en plana calle Madero.
Conocí a Memo cuando era regidor, y llevaba la comisión se ecología, platique un par de veces de la juventud y el socialismo, y desde entonces siempre fui a su casa en busca de libros, porque lo que sea de cada quien, tiene un acervo sumamente interés en libros de marxismo. Por cierto, su casa fue centro de reunión permanente de la izquierda, no solo de la ciudad de Orizaba sino de toda la región; ahí llegaron y llegan todos los que tienen una lucha social por delante.
Me preguntó alguna vez un compañero, que definía a Memo, y a los años, lo que creo que lo define, fue su compromiso nunca derrotado, pese a sus problemas personales. Cómo regidor en aquellos tiempos de autoritarismo del PRI, dio la lucha en las peores circunstancias para los regidores de oposición, y después, cuando dejó de ser regidor, nunca abandonó su puesto de militante de izquierda, se mantuvo en esta lado, peleando cada lucha del pueblo de Orizaba, en las trincheras del PMS, PRD y después morena; jamás dobló sus banderas rojas, y eso lo termina definiendo.
Van estas líneas para el buen Memo, “Garmen”, como comienzo de una descripción de su lucha y la de otros que como en él, en Orizaba y la región han mostrado siempre congruencia a la izquierda.
