“Las heces de tu perro, tu saliva, tu chicle… ensucian sus manos”, denuncian personas con discapacidad que se desplazan en silla de ruedas por calles y banquetas.
Quienes usan las manos para moverse enfrentan diariamente desechos que otros dejan sin pensar.
Chicles pegados, flemas en el suelo y excremento de mascotas no recogido se convierten en barreras reales y asquerosas.
¡Tu falta de cuidado afecta directamente a quienes ya enfrentan suficientes retos!
Ser limpio no es solo por higiene, es por empatía. Hagamos conciencia
